Carmen Galofré

Rochester (Minesota), 1959

Vive y trabaja en Cabrera de Mar, Barcelona

Carmen Galofré

Licenciada por la Universidad de Bellas Artes de Sant Jordi de Barcelona, Carmen Galofré, pintora, astróloga y maestra en ambas disciplinas, reflexiona sobre la condición humana, aquello que nos define como personas, lo que nos determina y nos da libertad. Con afán por entender y conocer la propia vida, así como la compleja relación entre interior y exterior, defiende el dominio del oficio como una mayor libertad de expresión. Y en esa expresión, fruto de un estilo muy personal, conviven en sintonía figuración y abstracción, tradición y modernidad, para conectar con el público, emocionarlo, y transmitir aquello que no sabría manifestar con palabras. 

En la obra de Carmen Galofré se advierte un constante anhelo por pintar lo intangible: el aire, la atmósfera, la luz. Así, su trabajo gira entorno a la percepción, la emoción que suscita la observación. Su paleta es armónica, con una especial importancia del color blanco en distintas tonalidades que utiliza con sutileza para lograr transparencias, profundidad, volumen y brillos.

Destaca especialmente su dominio al pintar los materiales y la sensación que transmiten éstos de manera que el espectador, sin verlo explícitamente, puede distinguir sin duda si se trata de porcelana o cristal, cuero o cartón. Sin pintar directamente el vidrio, sabe extraer los brillos, reflejos y transparencia de manera que podemos intuir el cristal sin verlo: de nuevo una muestra de su habilidad en el juego de la percepción.

Conectando magistralmente sus vivencias y su realidad interna, Carmen representa momentos y escenarios de su vida cotidiana, personas de su entorno o con las que se topa espontáneamente en sus viajes, paisajes que le conmueven y reflexiones sobre su propia intimidad. Sus interiores nos hablan del propio mundo interior de la artista y su evolución personal y psicológica. Los espacios inhóspitos de ayer han pasado a ser mesas con vasos medio llenos, escritorios con libros abiertos, consolas con jarrones de flores, objetos encontrados... en definitiva, vestigios de una vida plena e intensa dedicada al arte con honestidad y exigencia.

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