Bea Sarrias

Barcelona, 1978

Vive y trabaja en Barcelona

Bea Sarrias

Influida por el realismo americano del siglo XX, Bea Sarrias es hija de Barcelona, ciudad en la que ha encontrado las temáticas y lugares de los que beben las líneas más significantes de su trabajo artístico: la arquitectura y la luz.

Bea Sarrias no pinta edificios sino que retrata espacios. Su trabajo es antropológico y en él entran la investigación, la fotografía e incluso el vídeo para documentar la vida presente y pasada de los edificios, que insinúan una presencia-ausencia de sus habitantes. En su obra rara vez aparecen personajes, pero siempre se intuye su existencia, como si estuvieran ahí o acabaran de marcharse. Evoca sentimientos de nostalgia, enfrentándose a la fragilidad del tiempo: el recuerdo de una persona perdura en los objetos y lugares que una vez habitó.

Inspirada por el trabajo de arquitectos como Coderch, Sert, Paul Rudolph o Bonet Castellana,  Bea Sarrias ve las historias que se encuentran detrás de cada puerta. Entabla un trato cercano con los moradores, investiga sobre su historia, pasa tiempo habitando ella misma el lugar entendiendo cómo el aire y la naturaleza interactúan con la arquitectura, y captura en la obra todas las sensaciones que ello le provoca. De este modo su realismo figurativo aporta una mirada subjetiva al lugar, proyectando  no solo su imagen sino la impresión que éste le produce. Sus obras son una suerte de ventanas mediante las que pinta lo que querría ver o donde querría estar, porque su pintura responde a su necesidad de expresar, de evadirse y de comunicar.

Bea Sarrias entiende la arquitectura como una herramienta para retratar un espacio, y la luz como el medio para capturar su alma. A menudo juega con los cristales, los reflejos o el agua que le permiten pintar esa luz que entra para contar una historia. “Con el dibujo pinto el esqueleto, con la pintura hago la carne y con la luz doy el alma”. Una luz mediterránea que la ha acompañado desde la infancia, y que baña sus obras para guiar al espectador a través de los espacios.

Discípula de Antonio López, Bea Sarrias ha cautivado al público tanto nacional como internacional, exponiendo en galerías e instituciones de Barcelona, Madrid, Oslo o Bruselas. En 2019 la OTAN le encargó una pintura en gran formato de su nueva sede en la capital belga, que realizó en directo en el Ágora central del edificio.

Obras