Miguel Milá,

la belleza en el diseño

Miguel Milá representa a la perfección la idea de buen diseño. Sus creaciones buscan resolver pequeños problemas cotidianos y aportarnos confort sin olvidar nunca su belleza y sensualidad. Un diseño no sólo se disfruta con la vista, el resto de los sentidos deben sentirse atraídos por él.

Piezas tan icónicas como la Cesta (1962) o la TMM (1961) plasman un estilo muy definido, donde la elegancia no deja lugar a lo superfluo, y en las cuales la función queda siempre subrayada por un diseño atemporal y grácil. Sus diseños más recientes, como son la lámpara de suspensión Estadio (2002) o el banco NeoRomántico (1995), rápidamente han pasado a convertirse en iconos de la contemporaneidad por las mismas características.

Siendo un referente desde los inicios para Santa & Cole, le pedimos a Miguel que nos contestara un rápido cuestionario sobre las claves de su estilo y proceso creativo, y así recopilamos estas interesantes lecciones y reflexiones.

Miguel, ¿podrías definir qué es una buena lámpara para ti?

Una buena lámpara es aquella que alumbra pero no deslumbra y apagada asombra.

¿Cómo se presenta el proceso de desarrollo de una lámpara?

Siempre es igual que todos mis productos. Atender al cumplimiento de su función procurando que su estética emocione.

Cuéntanos la historia de este producto.

Buscando encontré la pantalla que necesitaba y la «vestí».

La Cestita y la Cesta son diseños que cuentan con más de 50 años y siguen siendo vigentes. ¿Cuál es la clave de tus productos?

Que su razón de ser sea lo más profunda posible.

 
¿A quién le regalarías una Cestita?

Se la regalaría a todas las personas que mostraran interés en tenerla, pero no me lo puedo permitir.

 
¿En qué espacio o en el despacho de qué personaje te gustaría ver la Cestita?

Los diseños que me han dejado satisfecho, me gusta verlos en cualquier lugar siempre que estén dignamente utilizados.

Fotografía: Carlos Pericás

Fotografía: Carme Masiá

Fotografía: David Levin

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