Federico Correa

Barcelona, 1924

El equipo profesional formado por Federico Correa y Alfonso Milá constituye uno de los tándems más fructíferos del diseño y la arquitectura españoles, en activo desde los años sesenta.

Nacidos ambos en 1924, compañeros de colegio desde los diez años y también de universidad, Federico Correa y Alfonso Milá se doctoraron en arquitectura por la Universidad de Barcelona. En 1953 establecieron su estudio conjunto de arquitectura, sellando así una relación amistosa y profesional que ha acabado haciendo que sus nombres sean inseparables, desarrollando su carrera como arquitectos y diseñadores industriales y de interiores. También se han dedicado a la docencia y a la difusión mundial de la creación barcelonesa y española dentro del debate internacional de la arquitectura.

Inspirados en las enseñanzas del Movimiento Moderno, de los profesores Josep Maria Jujol, Francesc Ràfols y José Antonio Coderch -con quien colaboraron varios años-, y de la arquitectura del norte de Italia, su obra es una interpretación de la herencia arquitectónica de los grandes maestros catalanes y ha creado escuela, sobre todo en la historia reciente de la arquitectura catalana. El estilo Correa-Milá se distinguió por su peculiar forma de intervención ya desde los inicios. La creación de diversas casas veraniegas del marítimo pueblo gerundense de Cadaqués, con muebles de obra integrados en la arquitectura, conformó un estilo que se ha imitado mucho después.

Otros de sus proyectos más conocidos fueron su coautoría del Anillo Olímpico barcelonés y del restaurante del Centro de Arte Reina Sofía en Madrid, o del interiorismo de locales míticos en la historia de Barcelona como los restaurantes Reno en 1961 -que se convertirá en sinónimo de local de lujo moderno-, Flash-Flash en 1969 -que continúa igual de moderno y acogedor que cuando fue diseñado- o Giardinetto en 1974 -premio FAD-. A ellos se debe también la remodelación del despacho del alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, y atesoran varios premios FAD en su haber.

Otro ámbito de gran importancia en la obra de Correa-Milá es el diseño industrial aplicado al mobiliario y a la iluminación, pensados para los proyectos de interiorismo que han realizado a lo largo de su carrera: la sillería y las mesas (reeditadas por Santa y Cole) del restaurante Reno, la chimenea Capilla o la butaca Barceloneta.

A pesar de ser reconocidos arquitectos de proyectos de gran envergadura, Correa y Milá puntualizan que es en el campo del diseño donde han encontrado las mayores dificultades: "el proceso de realización es algo tan lento que llegas casi a olvidarte, se hace eterno. La arquitectura tiene fecha fija y el diseño no. Incluso cuando ambas disciplinas coinciden, como ocurrió en todo cuanto hicimos en el Anillo Olímpico, la parte que presenta más dificultades es la producción de los objetos". Esto les llevó a proponer al diseñador industrial Miguel Milá, hermano de Alfonso, que se asociara con ellos para ocuparse del proceso de creación de muebles y objetos de iluminación. Con él realizaron la lámpara Diana para el despacho del alcalde de Barcelona Pasqual Maragall, también editada por Santa & Cole. Como interioristas y diseñadores, la racionalidad constituye su principal rasgo : "trabajamos con las mismas prioridades que establecemos en los proyectos arquitectónicos: racionalizando", pero también lo es su preocupación por conseguir satisfacción en los usuarios.

Correa y Milá representan la cara amable y la calidez humana de la arquitectura y el diseño, sus proyectos están ideados para acoger recuerdos, gustos, colores, imágenes, sentidos, emociones.