El punto de partida es casi nada: una bóveda catalana continua, paredes blancas, planta abierta. Ante este lienzo en blanco, Marc Morro ha diseñado una única estructura de madera que recorre el piso de extremo a extremo, confiriendo a cada área su lugar. La pieza empieza como armarios entre la cocina y el salón, se convierte en la plataforma sobre la que descansa el sofá, y termina como estantería separadora y plataforma elevada que sube el dormitorio por encima del resto. Muy contenida, muy pragmática.
Lo que da vida a la vivienda es el color y la luz. Seis lámparas de Santa & Cole marcan las diferentes zonas: las pantallas cerámicas del HeadHat Bowl sobre la mesa del comedor, La Colilla en el pasillo que enlaza y desvela cada escena, la Nagoya en el dormitorio, TMM, Asa y Cestita por el resto. Y después, contra tanto blanco y tanta madera, notas de colores primarios que ejercen de contrapunto.