El arte como refugio. Neoseries del MNAC
La nueva colección de Neoseries permite disfrutar de obras del museo en nuevos contextos.
Contaba Ovidio que un escultor chipriota talló en marfil una mujer de tal belleza y delicadeza a la que llamó Galatea. La vestía, la contemplaba y le hablaba como si estuviera viva. Conmovida por esa devoción, Afrodita concedió el milagro: la estatua dejó de ser una representación y cobró vida.
En esa historia ya estaba contenida una de las grandes preguntas del arte: ¿qué hace que una obra esté verdaderamente viva? No bastan la forma ni la perfección técnica. Hay algo más difícil de nombrar, una presencia irrepetible, una vibración particular que Walter Benjamin llamó aura: esa singularidad que pertenece a la obra original, a su tiempo y a su historia. Durante mucho tiempo pensamos que reproducir una obra significaba necesariamente perder ese aura, y que la réplica era una versión menor frente al prestigio intocable del original. Sin embargo, el verdadero interés está en cómo el aura es capaz de transformase y extenderse.
La Mano de Dios del ábside de Sant Climent de Taüll sigue interpelándonos casi mil años después. No hace falta haber estado delante del fresco para reconocerla. Su fuerza no depende únicamente del original, sino de su capacidad de seguir siendo mirada y de continuar generando emoción en otros contextos.
Las Neoseries permiten que esa presencia encuentre nuevos lugares donde manifestarse, sin reemplazar la experiencia del original. Como en el mito de Pigmalión, activa de nuevo aquello que la vuelve sensible.
Presentamos El refugio del arte. Neoseries del MNAC, la primera selección de Neoseries del Museu Nacional d’Art de Catalunya, una de las instituciones más relevantes de nuestro país y un referente para el estudio y la difusión del arte catalán.
Se trata de un total de 14 obras que van desde el siglo XI hasta los primeros años del XX y que ponen en el foco en los dos fuertes del museo: por un lado, el arte medieval con foco en el románico, del que el MNAC puede enorgullecerse de conservar la mayor colección del mundo; y por otro, el modernismo catalán, una corriente reconocida internacionalmente por su fusión de artes aplicadas, arquitectura y pintura. Se han elegido piezas como la Mano de Dios del archiconocido ábside de Sant Climent de Taüll, La piedra del lago de Joaquim Mir, el Fragmento de cenefa del Burgal, varias Anunciaciones y Plañideros anónimos, La pereza de Ramón Casas o El taller de Marià Fortuny en Roma pintado por Ricardo de Madrazo.
Gracias al uso de tecnologías de última generación, estas ediciones facsimilares de grandes obras maestras reproducen con extraordinaria fidelidad el volumen, la textura y el color de las originales. Para lograr este grado de precisión, se realiza una digitalización fotométrica avanzada, capaz de capturar no solo la imagen, sino también la materialidad de la obra. Cada ejemplar se produce bajo demanda y está certificado y numerado.
Como novedad, en esta ocasión se han logrado reproducir los retablos del románico y gótico en auténticas tablas de madera, respetando la materialidad del original y garantizando aún más la calidad de la pieza.
La selección de obras que se editan en forma de Neoserie reinterpreta la colección del MNAC desde una mirada contemporánea, estableciendo diálogos transversales entre pinturas, épocas y lenguajes. De esta forma, las Neoseries conectan el patrimonio con las sensibilidades actuales, reivindicando su vigencia. Además, representan probablemente la única forma de disfrutar de piezas museísticas que están totalmente fuera de mercado. Sin necesidad de destinar un presupuesto extraordinario, nos permiten convivir con obras de grandes maestros, de calidad y certificadas.
Con la intención de llevar el arte a su industrialización y de expandir la capacidad de emocionar de las obras, las Neoseries democratizan el acceso a la belleza, permitiendo que el arte trascienda los muros del museo para integrarse en la intimidad de nuestras casas y acompañarnos en nuestras vidas cotidianas. Se generan, así, nuevos espacios de contemplación, y el arte amplía sus posibilidades de difusión y experiencia. Al mismo tiempo, la colaboración con las instituciones museísticas implica la cesión de estos archivos digitales de alta precisión, que actúan como copias de seguridad de las obras y como preservación del patrimonio.