Open doors. Casa Rumeu
“Cadaqués es como un jardín de delicias para pintores y poetas. Una tierra de grandes contrastes, puede provocar un poder incitante y al mismo tiempo traer calma… Cada momento es diferente en Cadaqués.” (Joan Josep Tharrats, 1981)
Básica 1987, Santiago Roqueta, Equipo Santa u0026 Cole.
Un lugar de espléndida belleza y aislado del mundo: Cadaqués.
Según José Antonio Coderch, era el único pueblo de la costa mediterránea y de la Península que no había sido destruido. Un oasis en la España de Franco, donde en la década de 1950 se congregaba un grupo de intelectuales y artistas, una élite de pensamiento libre con profundo respeto por el entorno y la cultura local. Gran parte de la Gauche Divine de Barcelona pasaba sus veranos en Cadaqués. Amantes del arte y de las nuevas tendencias, encargaban sus segundas residencias a arquitectos de vanguardia, quienes introducían el Movimiento Moderno en sus proyectos.
Trípode 1997, Equipo Santa u0026 Cole.
La Casa Rumeu, diseñada para la familia Rumeu Milá por Federico Correa y Alfonso Milá en 1962, forma parte de un contexto socio-cultural decisivo para Cadaqués. Los inseparables arquitectos y diseñadores de interiores Correa Milá recibieron la educación de Coderch, quien les transmitió el deseo de modernidad. Así, el dúo pudo reinterpretar con exquisitez la arquitectura vernácula utilizando un nuevo lenguaje arquitectónico. En 1955 realizaron la primera obra moderna en el pueblo, la Casa Villavecchia, en la que introdujeron elementos que más tarde aparecerían en la mayoría de los proyectos de la zona, contribuyendo a la conservación del paisaje.
Situada en los alrededores de Cadaqués, la Casa Rumeu se orienta hacia el magnetismo del mar y del pueblo. Tres hexágonos yuxtapuestos en una sola planta, con áreas de día y de noche claramente diferenciadas. Una geometría no ortogonal previamente experimentada por los arquitectos que, además de adaptarse mejor al terreno, permitió la creación de nuevos espacios exteriores y la generación de cubiertas estéticas.
Básica 1987, Santiago Roqueta, Equipo Santa u0026 Cole.
Para diferenciarla del singular blanco de Cadaqués, se utilizaron piedras mediterráneas como material principal de la casa, creando una piel continua con el paisaje y las terrazas. Olivos y pinos abrazan la vivienda, integrándose de manera brillante en la escena mediterránea.
El sello de los arquitectos: el ingenio del diseño interior y la creación de un ambiente único. Prueba de ello es la estructura portante de madera de melis a la vista, que sostiene el techo del salón. El mobiliario se integra en la propia arquitectura, y el inconfundible juego de alturas —en este caso facilitando la adaptación al terreno— se manifiesta en varios niveles escalonados desde los que contemplar las eternas vistas de la bahía.
La obra de Correa Milá destaca por su capacidad de interpretar el patrimonio arquitectónico catalán, equilibrando cuidadosamente tradición y modernidad. Una sencillez ajena a las modas, un hogar creado para acoger recuerdos, imágenes y emociones de generación en generación.