Copper House
Toronto, Canada
En esta casa revestida de cobre, integrada con los árboles y las estaciones, nuestras Globo Cesta de Miguel Milá también demuestran su carácter adaptativo.
Los clientes querían un espacio extra en su casa, un lugar donde sus hijos pudieran visitarlos manteniendo su privacidad e independencia pero quedándose cerca, en la misma parcela. Para ello contrataron al arquitecto François Abbott y al estudio local Fabrication Studio, especializado en este tipo de viviendas accesorias. Juntos idearon Copper House, una casita de huéspedes independiente en el jardín de la casa familiar, a las afueras del tranquilo barrio de Sunnybrook Park en Toronto, que han revestido de cobre para que el edificio pueda registrar el paso del tiempo. Diseñada para integrarse en el paisaje, se ubica junto a una hilera de árboles que dan sombra al terreno privado desde el parque público adyacente.
Decidieron usar el cobre, un elemento presente en todo el vecindario, y lo colocaron en canaletas verticales en la fachada y el voladizo del techo. Este material inicialmente brillante y reflectante era perfecto para envejecer silenciosamente con su entorno, adquiriendo tonalidades marrones y verdes con el paso del tiempo, como los árboles, reflejando el ciclo natural y las estaciones del año, y suavizándose con la exposición a la intemperie, la lluvia y la luz del sol. Abbott eligió también la madera, con su acabado cálido y natural, para completar la fachada por la misma razón. El resultado es una estructura sobria y discreta pero diseñada con astucia, fusionándose con el paisaje y la vida que se desarrolla en él.
Con 60 m2, la arquitectura de una sola planta se eleva del suelo sobre pilotes helicoidales para proteger las raíces de los árboles. De esta manera, el aire y el agua circulan libremente bajo la casa. La base elevada proyecta sombra sobre la parte inferior, otorgando al volumen una sensación de ligereza. En el interior, un núcleo monolítico de madera alberga las instalaciones: cocina, baño y trastero. A un lado, la sala de estar se abre al jardín mediante puertas plegables de cristal, mientras que al otro, se sitúa el dormitorio.
Los elementos y el mobiliario son mínimos, ligeros y flexibles: los rieles continuos del techo permiten cambiar la posición de las cortinas, los bancos pueden meterse debajo de la mesa cuando se necesita más espacio, y un par de sencillas lámparas Globo Cesta de Miguel Milá cuelgan sobre el comedor. Sin estructura, sólo un globo de cristal blanco opalino que sostiene la luz de la familia Cesta, se presenta aquí en su forma más pura. Su luz es suave e íntima, perfecta para ambientes tranquilos y serenos. Una pieza tan adaptable, discreta, elegante y reconocible como la propia Casa de Cobre.