Cirio es el resultado de un estudio histórico de los grandes arquetipos de la iluminación. Su diseño escalable parte de una pantalla cilíndrica, inspirada en la solemnidad de los cirios ceremoniales, que recoge la simplicidad formal de ese antiguo objeto de culto.
Del gesto mínimo a la constelación monumental, Cirio se expande y transforma el espacio a través de la luz, jugando con la repetición y la densidad.
Reinterpreta las lámparas concéntricas de las mezquitas, los grandes chandeliers clásicos o las cascadas de luz de la arquitectura escenográfica, traduciéndolas a un lenguaje contemporáneo.
Cirio Oval
Cirio Lineal
Cirio Chandelier
Cirio Cascada
Cirio Múltiple
Cirio Cuadrada
Cirio Simple
Cuatro acabados e infinitas formas
Cirio se concibe originalmente en porcelana, invocando la calidez de una vela (del latín cereus, “de cera”). Hoy, el sistema se compone de cuatro tipos de pantalla, atendiendo a distintas formas de iluminar.
La porcelana de Sargadelos ofrece una luz envolvente y muy cálida. En su versión pana, aporta mayor textura y tridimensionalidad. El vidrio opal, con mayor eficiencia lumínica, es la alternativa más neutra y volumétrica. Por último, el latón, por su opacidad, proporciona una iluminación más focal.
Pantallas: Porcelana blanca, Vidrio blanco opal, Latón pulido, Porcelana Pana blanca
Cirio Pana Mayor
Cirio Pana Mayor, con pantalla de igual altura y anchura, produce una luz focal, amplia y envolvente. La textura acanalada evoca la suavidad y el relieve del tejido de pana, mediante un trazo sutil de finas estrías verticales.
Cirio Pana Mayor
La porcelana y la luz
Fabricadas individualmente bajo un proceso que pide tiempo y la destreza de artesanos expertos, las pantallas de porcelana de Cirio están hechas a mano en Sargadelos, la insigne empresa de cerámica gallega con más de dos siglos de historia.
El proceso de creación de nuestras pantallas en Sargadelos.
Antoni Arola
Nacido en Tarragona en 1960 y formado en la escuela Eina de Barcelona, Antoni Arola, Premio Nacional de Diseño 2003, es una de las figuras clave del diseño español contemporáneo. Su sentido común le ha permitido abordar con brillantez tanto el diseño de un frasco de perfume o de una lámpara como importantes proyectos de interiorismo.
Tras trabajar junto a referentes como Lievore, Pensi o el estudio AD, fundó Estudi Arola en 1994 y se adentró en el mundo de la iluminación con una mirada personal y experimental, donde lo artesanal prima sobre lo industrial. Arola entiende la luz como una materia sensible, a medio camino entre lo físico y lo emocional. En su obra, espacio, temperatura, ritmo y atmósfera conviven con un rigor técnico y una voluntad poética. “El diseñador es solo un catalizador —afirma—. Todo está en el aire. Solo hay que concretarlo”.
Más que objetos, sus lámparas son atmósferas habitables: entornos donde la luz y el espacio se entienden como una misma cosa. Ello requiere un dominio más allá de la forma, que captura lo que el ojo desnudo no ve y lo convierte en experiencia.
El imaginario Arola bebe de culturas ajenas —la africana, la japonesa— donde encuentra símbolos y formas de vida que transforma en lenguaje visual. En su mirada se percibe también la mano del escultor, la afición al dibujo y un diálogo constante con el arte contemporáneo. Arola diseña como quien observa: con profundidad, atención y una curiosidad casi espiritual.