Dr Karen Doherty Clinic
Londres, Reino Unido
Más que una clínica, al cruzar el umbral de este espacio, cualquiera diría que estamos en una galería o en un showroom de diseño. La doctora Karen Doherty, la esteticista de la élite londinense, demuestra con este nuevo centro su enfoque moderno y su gusto tan cuidado, que no solo se reflejan en sus punteros tratamientos, sino también en su lugar de trabajo, absolutamente contrario a la estética de los espacios médicos convencionales.
En el centro de Shoreditch, el diseñador y galerista Max Radford ha transformado este espacio de 750 m² en un interior inspirado en las antiguas galerías italianas, el racionalismo y el minimalismo de los años 70. En la recepción, un elegante mostrador de piedra negra da la bienvenida y anuncia el carácter del lugar: sombrío, austero, sobrio y elevadísimo. Le siguen detalles de acero, esculturas en peanas, espejos, pocos muebles pero elegidísimos, sillas de Eileen Gray, Philippe Malouin o Maarten van Severen, los lavabos de acero de Andrée Putman y una colección de arte del siglo XX y el XXI. Todo es de una sutileza increíble para tratarse de una clínica, reflejando el concepto de belleza de su dueña, que va más allá de los estándares y las tendencias. Luz cálida, detalles contenidos y una elaboración intencionada para ofrecer a sus clientes una experiencia relajante y profundamente meditada.
De una sofisticación pulida y trabajada, el resultado es un ambiente elegante y matérico, casi doméstico, que infunde a los pacientes tranquilidad y calidad. La pauta: una paleta neutra y oscura combinada con piedras naturales y con mobiliario impactante, escultural, que es una mezcla de iconos antiguos y piezas contemporáneas.
En este contexto, nuestras lámparas aportan un punto extra de calidez y confort, de intimidad y de luz plácida, con sus toques artesanales y sus geometrías suaves (en lugar de luces blancas y frías, como suele ocurrir en los centros médicos). En las paredes, los apliques Lámina 45 de Antoni Arola, con sus finas hojas de aluminio arqueadas y su juego de sombras proyectado, así como los Singular, sutiles como un velo de luz y con la rotundidad sencilla propia de Miguel Milá, su creador. En los baños, las piezas de pared TMM Metálico, también de Milá, son perfectas ya que el metal y el metacrilato resisten mejor las humedades que sus hermanos en madera y cartulina. Por último, colgando del techo, iluminando la estancia principal, destaca la Sisisí Cónicas Planas, un diseño de Gabriel Ordeig de 1987 tan contundente como ligero.
Un ejercicio de selección que pone en valor la iluminación más allá de los edificios residenciales.