Akhaldaba Private House
En el montañoso pueblo de Akhaldaba, en Georgia, esta vivienda unifamiliar está diseñada por el estudio de arquitectura MUA para integrarse armoniosamente con la naturaleza. Nace del contexto y es una respuesta directa al lugar donde se ubica; arquitectura y paisaje forman parte de un mismo proceso.
Con una fachada de hormigón visto, detalles en aluminio verde y plantas trepadoras, el proyecto responde a la complejidad del terreno mediante una estructura de tres bloques interconectados que siguen las curvas del solar, minimizando la intervención, preservando los contornos naturales y permitiendo que la estructura se acomode orgánicamente. La distribución garantiza claridad e integración con el entorno. La orientación y comunicación de estos bloques se definieron no solo por sus relaciones funcionales, sino también con una estrategia: crear espacios semiabiertos para potenciar aún más la interacción entre el espacio construido y la naturaleza. La propuesta enfatiza la sostenibilidad y el mínimo impacto ambiental.
Con un total de 400 m2 en dos plantas, los espacios se abren estratégicamente hacia puntos concretos del paisaje, buscando vistas, luz, privacidad y una relación constante con el exterior. La intención era que cada estancia tuviera un propósito y una conexión visual con la vegetación. Se ha priorizado el diseño y la funcionalidad, con una especial atención a la selección de materiales y a una estética cruda pero armoniosa. La madera natural, la iluminación tenue y los acabados de alta calidad crean un ambiente elegante y acogedor. El resultado es una forma arquitectónica contemporánea, una casa que es a la vez refugio e inspiración. Por dentro, los desniveles que imitan las ondulaciones del terreno se traducen en escaleras que conectan los tres volúmenes y en más de una ruta para llegar a las diferentes estancias.
Con la madera imperante, tonos neutros, modernidad, sencillez y calidez, destaca la cocina, completamente abierta al jardín y las colinas. Aquí, la lámpara de suspensión GT7 con su tambor encintado en crudo que suaviza la luz, crea una presencia cálida y ornamentada en el espacio, con matices tenues. A su lado, sobre la encimera, se disponen dos Lámina 165, la versión más larga y estrecha de esta familia de luminarias que celebra las virtudes de la luz reflejada. Diseñada por Antoni Arola, combina proporción con claridad, eficacia con levedad.