Nacido en el seno de una aristocrática familia catalana muy relacionada con el mundo artístico su tío, Pedro Milá y Camps, encargó a Gaudí la célebre Casa Milá, comenzó a trabajar como interiorista en el estudio de arquitectura de su hermano Alfonso y de Federico Correa. Era una época de crisis, a finales de los cincuenta, en que apenas se sabía qué era el diseño industrial.
Ante la escasez de objetos, medios y materias primas de la época, pronto empieza a diseñar sus propios lámparas y muebles, que no tarda en producir a través de su propia empresa, Tramo, montada con dos amigos, los arquitectos F. Ribas Barangé y E. Pérez Ullibarri. Sin saberlo, había encauzado su carrera hacia el diseño industrial.
De Tramo familiar apócope de Trabajos Molestos o todo lo que le toca hacer a un hermano pequeño surgirán las versiones previas a las famosas lámparas TMC de 1958 y TMM de 1961, clásicos intemporales que continúan vendiéndose generaciones después. Más adelante fundará su propio estudio de diseño e interiorismo.
Participa junto a los diseñadores y arquitectos de la época en las primeras reuniones en Barcelona para promover el diseño e implantar su práctica profesional, derivadas del debate sobre la modernidad arquitectónica y que acabarán en la creación del ADI FAD junto a André Ricard, Antonio de Moragas, Oriol Bohigas, Alexandre Cirici Pellicer, Manel Cases, Rafael Marquina y Ramón Marinel.lo, entre otros. Desde su fundación, esta asociación se dedicará a difundir el diseño español en el extranjero y a conectar a los jóvenes profesionales españoles con el exterior.
En realidad soy un diseñador pre-industrial. Me siento más cómodo con aquellos procedimientos técnicos que me permiten corregir errores, experimentar durante el proceso y controlarlo al máximo. De aquí también mi preferencia por materiales nobles, que saben envejecer, como las lámparas Cesta (1964), de madera; la Manila (1961), de caña; la M68 (1968), de aluminio, o las pantallas de metacrilato o de lino natural de la serie Americana (1963).
Tras una etapa que coincide con los excesos de los ochenta, durante la que se dedicó al interiorismo y diseño de exposiciones, retoma su diseño de siempre con un fundamento igualmente racionalista y un lenguaje más actual, ejemplificado por el banco Neoromántico (1995), hoy de presencia habitual en los paisajes urbanos. Le siguieron unos años más tarde, los bancos Neoromántico pata liviana (2000) y el Neoromántico aluminio pata liviana (2002).
Miguel Milá ha desempeñado un papel fundamental en la historia del diseño catalán moderno. Su trabajo se ha basado en poner al día la tradición: varias de sus piezas han superado las circunstancias en que se produjeron y mantienen hoy día su validez, "gracias a haber nacido en una época en que se valoraba el rigor y la honestidad", afirma Milá. En 1987 fue reconocido con la primera edición del Premio Nacional de Diseño y en 2008 ha recibido el Compasso D'Oro como reconocimiento a su trayectoria profesional y su contribución a la difusión del diseño español en el extranjero.
Americana
Miguel Milá
Singular
Miguel Milá
TMM
Miguel Milá
M68
Miguel Milá
Diana / Diana Menor
Federico Correa
Cesta
Miguel Milá
FAD
Miguel Milá
Americana
Miguel Milá
TMD
Miguel Milá
Diana / Diana Mayor
Federico Correa
FAD
Miguel Milá
Americana
Miguel Milá
TMM
Miguel Milá
Diana
Federico Correa
NeoRomántico Clásico
Miguel Milá
Sexta
Miguel Milá
Robert
Bet Figueras
TMD
Miguel Milá
NeoRomántico Liviano
Miguel Milá
TMM Metálico
Miguel Milá
ASA
Miguel Milá
Amigo
Gonzalo Milá
NeoRomántico Color
Miguel Milá
NeoRomántico Liviano 100% aluminio
Miguel Milá
NeoRomántico banqueta 100% aluminio
Miguel Milá
Cestita
Miguel Milá
NeoRomántico
Miguel Milá