Salva López

El Helios de la fotografía

Colaborador habitual de Santa & Cole desde 2014, Salva López es una de las jóvenes promesas de la fotografía contemporánea. Con clarí­simo valor estético, apuesta por impregnar sus trabajos de un trasfondo cultural que los contextualiza.

 

Un amigo le introdujo en el mundo de la arquitectura y el interiorismo, un registro por el que Salva López siente auténtica devoción y que le ha permitido profundizar en la historia y la narrativa visual asociada a un diseño, a la planificación de un espacio o un edificio determinados. Con todo, Salva, formado en diseño gráfico, llega a la fotografí­a de un modo muy contemporáneo, a través del apoyo que recibe de la comunidad digital Flickr. Desde ahí­, su trabajo ha aparecido en publicaciones tan prestigiosas como Monocle, The Wall Street Journal o Bloomberg.

 

Crí­tico, inquieto y en constante crecimiento, López fotografí­a y nos habla de su apartamento, su espacio más í­ntimo, así­ como de sus interiores tanto personales como espaciales. Desde Estocolmo —donde se encuentra trabajando en este momento— nos cuenta cómo su simpleza compositiva se ha convertido en la constante que hace avanzar su vida, como persona y como artista..

Te has formado como diseñador gráfico, ¿en qué momento decidiste trabajar como fotógrafo? Es decir, ¿qué te condujo a la fotografí­a?

Allá por 2007, conseguí­ ahorrar para comprarme mi primera cámara réflex digital, la Canon EOS 400D. Hasta entonces no habí­a fotografiado más allá de cuatro fotos con una cámara compacta bastante mala. Todo comenzó cuando me topé con el trabajo de una serie de fotógrafos de referencia y por la comunidad Flickr de aquel entonces, que me ayudó muchí­simo. Es curioso ver como los fotógrafos de mi generación que conocí­ a través de flickr, trabajan ahora a un nivel altí­simo.

¿Cuáles son esos referentes en fotografí­a que mencionas y qué autores actuales o coetáneos destacarí­as?

Entre mis fotógrafos de referencia destacarí­a a Alec Soth, William Eggleston o Joel Sternfeld, porque cambiaron mi manera de entender la fotografí­a.

Muy coherente esa elección. Para ser tan joven, tienes una identidad visual muy definida y una firma personal muy reconocible ¿cómo definirí­as tu estilo?

Creo que mi estilo está marcado por mi gusto por las cosas potentes y sencillas, herencia que proviene principalmente de mi formación en diseño gráfico. Además, mis referentes vienen sobretodo del mundo documental. Ahora mismo me cuesta mucho definirme, creo que hago un tipo de foto relajada, sin artificios, directa, gráfica y natural —generalmente no suelo usar flashes—.

Ya que hablas de flashes, como fotógrafo supongo que tienes gran respecto por la iluminación. La tonalidad de luz es muy importante en tu trabajo, es muy cálida y especial ¿Cómo consigues esas tonalidades lumí­nicas, esa luz tamizada?

Es muy importante elegir bien la hora y el lugar para hacer la foto. Si me lo puedo permitir, intento esperar al momento que creo más adecuado para tomar las fotos, eso y luego un buen retoque.

¿Usas cámaras tanto analógicas como digitales?

Tengo todos los formatos, aunque últimamente solo uso digital. Me compré una nueva cámara digital de medio formato. Con este formato empiezo a lograr un resultado que me satisface, parecido al analógico. De cualquier manera, para algunos trabajos personales uso el medio formato analógico.

¿Qué diferencias formales de textura, luz, tonalidad y color hay entre ambas?

La pelí­cula fí­sica ya da una tonalidad interesante de por sí­, en digital se necesita retocar la foto para que tenga cierto interés cromático. El RAW bruto es horrible, no es nada fácil controlarlo, yo siempre tengo dudas. Luego está el tamaño del sensor, a mi el que más me gusta es el medio formato ya que se consigue una textura y profundidad de campo mucho más interesante. En el caso digital, el sensor no es muy grande —aunque sea medio formato— y no se acaba de conseguir totalmente el mismo resultado.

Eres muy versátil, ¿qué prefieres fotografiar gente, exteriores o interiores?

Precisamente de mi versatilidad dentro del sector, es de lo que estoy más orgulloso. Me suelo cansar rápido si repito mucho lo mismo, así­ que lo que más me gusta es poder combinar estas cosas sin aburrirme.

¿Cuándo comenzaste a interesarte por el interiorismo y la arquitectura a nivel profesional?

Hace ya unos añitos me llamaron preguntando si hací­a bodas. Iñaki, la persona que me llamó, es ahora uno de mis mejores amigos, y es arquitecto. A partir de nuestra amistad comencé a entusiasmarme por el mundo de la arquitectura. Además, tuve la suerte de empezar a trabajar para la revista Monocle, lo que me permitió acceder a lugares y conocer gente muy interesante.

¿Alguno de los espacios y arquitecturas que fotografí­as se parecen a la casa donde creciste? ¿Cómo era?

Pues yo crecí­ en el extrarradio de Barcelona, concretamente en Sant Vicenç dels Horts, en las tí­picas viviendas residenciales de clase media de los años setenta y ochenta. No tení­an nada de especial, realmente aborrezco este tipo de arquitectura, creo que ha destrozado parte de las ciudades de todo el mundo. Quizás por eso a nivel personal me atrae fotografiar estos lugares. Los arquitectos tienen la posibilidad de realizar cosas maravillosas, pero en general creo que suelen hacer lo contrario.

Y tu sentido estético, ¿es diferente del de tus padres?

Totalmente, no tengo nada que ver con ellos. Mi madre vive en un apartamento en Castellón, en la tí­pica residencia de la burbuja inmobiliaria con piscina, campo de golf, pista de pádel… Ella es muy feliz allí­. Y a mi padre le encantan las bombillas de temperatura frí­a, cosa que yo aborrezco. Quizás lo que más me pudo influenciar de pequeño fue la escuela Garbí­, dónde estuve hasta los 13 años. Es una escuela donde fomentaban la cultura artí­stica.

Entonces, ¿cuál es tu idea de espacio habitable, de crear hogar?

En mi caso, lo más importante para crear un hogar confortable es el uso de la luz. No me gustan nada las luces generales que iluminan uniformemente una estancia. Me encanta crear rincones con luz propia. Cada lámpara tiene su pequeña función, tanto lumí­nica cómo estética. Cuando voy a dormir apago unas diez lámparas, el solo gesto de apagarlas es una señal de que toca ir a dormir.

Hogar también es el sitio que uno reconoce, en el que sea como fuere nos sentimos cómodos, al que tenemos apego, en el que disfrutamos de intimidad, nos sentimos a salvo —no literalmente del peligro, sino del afuera—. ¿Crees que el «buen interiorismo» ayuda a crear hogar?

Sin duda, no sabrí­a definirte que es el «buen» interiorismo, pero puedo afirmar que hasta que no he tenido un hogar agradable, no he sido mí­nimamente ordenado. Definitivamente, ayuda a mejorar la salud.

En una entrevista a Miguel Milá del que tienes dos piezas editadas por Santa & Cole, las lámparas Cesta y TMM, él decí­a que la presencia de una lámpara, el aspecto, es muy importante porque están más tiempo apagadas que encendidas, ¿tú qué piensas?

Efectivamente, cuando creo mis rincones, el uso de las lámparas no es solo para dar un ambiente adecuado a través de la luz, sino que estéticamente deben adaptarse a ese rincón, de modo que funcione tanto encendida cómo apagada. Pienso mucho los bodegones que construyo con los muebles y los objetos que tengo. Obviamente el diseño perfecto para mi es aquel que lo reúne todo, que sea funcional y bello.

¿Desde cuándo exactamente y cómo se forjó la colaboración con Santa & Cole? ¿Cómo fueron los inicios?

Mi primer encargo fue a finales de 2014. Me pidieron fotografiar su sede en el Parc de Belloch. Es de las «oficinas» más bonitas que he fotografiado nunca, tiene una luz increí­ble.

¿Qué destacarí­as de los diseños de Santa & Cole? Si tuvieras que elegir una lámpara del catálogo de Santa & Cole, ¿cuál serí­a?

Tengo un cariño especial a la Cesta de Milá porque fue mi primera lámpara. Aunque ahora me gusta más la Cestita Baterí­a, su nueva hermana pequeña portátil porque me la llevo de un lugar a otro de la casa. Me ha solucionado la papeleta, ya que donde tengo la biblioteca no hay ningún enchufe y la verdad, crea un ambiente muy agradable.

El caso de la lámpara Cesta que tanto te gusta, conlleva un proceso manual que supone mucho tiempo y dedicación, por ejemplo, para obtener la curvatura perfecta de la madera. La elección de materiales adecuados y la actualización a nuevas tecnologí­as que se ajusten al diseño, es otra constante de Santa & Cole cada vez que se edita un producto. En este mundo de quick consum, de saturación, ¿qué piensas de la iniciativa slow de Santa & Cole, dónde las piezas se piensan y se miman hasta el último detalle?

En mi opinión, en este momento el lujo consiste en eso. Escapo siempre que puedo del mundo ultra mecanizado, aunque obviamente es necesario en muchos ámbitos. El tener una pieza de la que sabes su origen, como se ha creado, etc. tiene mucho valor para mí­.

¿Cómo eliges las piezas de tu casa, tanto los clásicos del diseño moderno, hasta las fotografí­as que hay en las paredes?

En general soy muy clásico. Prefiero adquirir productos que hayan pasado la prueba del tiempo. La tendencia es algo que me preocupa bastante, tanto en mi profesión como con las piezas que adquiero. Intento ser coherente en mi gusto estético, tanto en mis fotos como con los objetos, me gustan las piezas sin artificios y bien trabajadas. La manera ideal de comprobar si una pieza funciona o no, es haciendo fotos, así­ compruebo si tiene armoní­a con el resto o por el contrario chirría.

Claro, eso de plasmar la composición de los bodegones… Y el poseer este tipo de objetos, ¿definen de algún modo quién eres, tu identidad, o por el contrario no desarrollas apego a ellos?

Totalmente, creo que mi casa y mis objetos me definen perfectamente. Eloi Gimeno, un amigo fotógrafo y diseñador, definía mi casa como un cúmulo de objetos «minimal» que en conjunto dan lugar a un entorno barroco. Ahora estoy en una fase de intentar deshacerme de los que no me aportan nada —que son la mayorí­a—, pero me cuesta porque sí­ que les tomo cariño.

¿Hay alguna pieza de tu colección de mobiliario por la que sientas predilección?

Me encantan los taburetes, no sé cuantos tengo en casa. En mi último viaje a Japón compré uno pequeñito hecho de madera de cerezo. Hay algo en la sensibilidad Japonesa que me atrapa, ¡no veo el momento de volver!

¿En que estás trabajando ahora mismo?

Ahora estoy en Suecia, por un encargo de mobiliario. Vamos a una casa que está en una pequeña isla cerca de Estocolmo. Me siento muy afortunado por ser fotógrafo y trabajar de ello porque me da la oportunidad de conocer muchí­simos lugares y gente interesante.

Y para acabar, cuéntanos tus proyectos y planes futuros, tanto profesionales como personales.

Profesionalmente tengo ganas de entrar en el mundo de la moda, quiero probar cosas nuevas y ver si encuentro un estilo dónde esté cómodo. Personalmente sigo deambulando entre muchas ideas y pocas fotos. Quiero volver a Japón y pensar algo más allá de las cuatro fotos de turista.

Entrevista por Marí­a Muñoz

Fotografía Salva López

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