Milá representó junto a Correa, a lo largo de más de 50 años, la cara amable y la calidez humana de la arquitectura y el diseño. Idearon sus proyectos para acoger recuerdos, gustos, colores, imágenes, sentidos, emociones.
Junto a Federico Correa, Milá contribuyó de manera excepcional en la historia reciente de la arquitectura catalana
29/05/2009
El pasado 26 de mayo fallecía en Barcelona Alfonso Milá, una de las figuras más destacadas de la arquitectura catalana. Milá, siempre en colaboración con Federico Correa, marcó desde sus inicios una manera de hacer arquitectura y diseño, inspirada en las enseñanzas del Movimiento Moderno, de arquitectos como Josep Maria Jujol, Francesc Ràfols y José Antonio Coderch con quien colaboraron varios años , y de la arquitectura del norte de Italia. Su obra es una interpretación de la herencia arquitectónica de los grandes maestros catalanes y ha contribuido de manera excepcional en la historia reciente de la arquitectura catalana.
El estilo Correa-Milá se distinguió por su peculiar forma de intervención con la creación de diversas casas veraniegas del marítimo pueblo gerundense de Cadaqués, con muebles de obra integrados en la arquitectura y conformó un estilo que sigue vigente. Autor de algunos de los edificios y locales más emblemáticos de Barcelona, como la Tortillería Flash-Flash, icono de los años 70 y centro de reunión de la Gauche Divine, y coautor de proyectos tan reconocidos como el Anillo Olímpico barcelonés, el restaurante del Centro de Arte Reina Sofía en Madrid o la remodelación del despacho del alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, para Alfonso Milá otro ámbito de gran importancia fue el diseño industrial aplicado al mobiliario y a la iluminación. Todos los elementos que diseñó junto a Federico Correa, estaban pensados para los proyectos de interiorismo que realizaron a lo largo de su intensa carrera. Milá puntualizaba que era en el campo del diseño en el que habían encontrado las mayores dificultades: "el proceso de realización es algo tan lento que llegas casi a olvidarte, se hace eterno. La arquitectura tiene fecha fija y el diseño no. Incluso cuando ambas disciplinas coinciden, como ocurrió en todo cuanto hicimos en el Anillo Olímpico, la parte que presenta más dificultades es la producción de los objetos". Esto les llevó a proponer al diseñador industrial Miguel Milá, hermano de Alfonso, que se asociara con ellos para ocuparse del proceso de creación de muebles y objetos de iluminación. Con él realizaron, entre otros, la lámpara Diana para el despacho del alcalde de Barcelona Pasqual Maragall, editada por Santa & Cole.
Alfonso Milá representó, junto a su amigo y compañero profesional, Federico Correa, y a lo largo de más de 50 años, la cara amable y la calidez humana de la arquitectura y el diseño. Idearon sus proyectos para acoger recuerdos, gustos, colores, imágenes, sentidos, emociones.