Nacido en 1930, y tras estudiar diversos cursos de arquitectura Porqueras se inició como restaurador de casas y masías catalanas del Empurdán. Fundó en 1965 Stoa, empresa pionera del diseño catalán que produjo, entre otros artículos, luces de Enric Franch.
Porqueras reconoce que empezó sin saber bien lo que era el diseño, dedicación que fue concretando con el tiempo: "El exilio tras la guerra civil se llevó a todas las cabezas pensantes. Entonces los que empezamos a hacer diseño éramos gentes que estábamos buscando desesperadamente los orígenes. Mi generación recuperó los restos de un naufragio. Y cuando los recuperó, empezó a trabajar, sin saber muy bien lo que hacía. Hasta la palabra diseño en cierta manera era muy poco usada, o usada muy estrictamente. Y en cambio, después, la palabra diseño ha perdido totalmente su valor, porque ahora es diseño todo".
En 1979 fundó otra empresa, Vapor, con Jaume Vaquero, que producía objetos que iban a contracorriente del diseño High Tech imperante en aquel momento. Se denominaba así a los diseños que aplicaban tecnología avanzada, productos en los que se utilizaba mucho el metal. Vapor en cambio se caracterizaba por lámparas blandas y cálidas, como la lámpara de suspensión Claris, en el catálogo de Mobles114. Otras de sus creaciones son la pilona Finisterre, diseñada junto a Joan Gaspar y editada por Santa & Cole en 1992; la lámpara Chang, de doble pantalla cuyo aire oriental despertó una corriente de inspiraciones; y proyectos como instalaciones para Camper o la participación en Casa Barcelona para la Olimpiada Cultural de Barcelona '92. A este respecto comentaba: "en los años ochenta los gustos oficiales de toda la época de la dictadura seguían impregnando parte de la sociedad, y el diseño se hizo de una manera didáctica para que la gente empezara a aceptar cosas novedosas, en los materiales, en su forma
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"El intento Vapor fue un desastre empresarial -afirma Lluís Porqueras-, pero el hecho de que muchos de sus modelos sigan hoy vigentes demuestra que hacíamos un buen trabajo de diseño. Ahora sé que un diseñador no debe dedicarse a la fabricación". En 1995 Marset adquirió el catálogo de productos de Vapor, muchas de cuyas propuestas siguen produciéndose: "Es como un placer secreto, me llena de satisfacción. Es como una pequeña e íntima vanidad".
Lluís Porqueras trabajó tres años en Targetti como creador de una colección de lámparas llamada Barceluna. Desde 1998, aporta su memoria prodigiosa y su exhaustivo conocimiento de las técnicas de fabricación y de los materiales como asesor en Eva Luz y en el estudio de proyectos que comparte con Cristian Diez, con quien continúa realizando objetos llenos de una magia especial. "Llevo más de cuarenta años empeñado en hacer una lámpara: LA LÁMPARA. Todavía sigo en el intento. Los objetos inanimados tienen una magia especial. Despiertan un cierto erotismo al que lo quiere poseer, y esa es la motivación que le impulsa a comprarlo".
Desde el año 2003, Porqueras colabora en el equipo de diseño de la empresa Bover.